Tres anillos dorados concéntricos sobre fondo oscuro

5 preguntas que deberías hacer a quien compra tu oro

Vender oro es una transacción poco frecuente para la mayoría, y esa falta de práctica es justo lo que aprovecha un comprador poco serio. Estas cinco preguntas no requieren conocimiento técnico y ordenan la conversación desde el principio.

1. ¿Con qué cotización están trabajando hoy?

Debe darte una cifra concreta —precio de la onza y tipo de cambio— y poder mostrarte la fuente. Una respuesta vaga del tipo «tenemos nuestro precio» es la primera señal de alerta.

2. ¿Puedo ver el peso y la prueba de pureza?

El pesaje y el ensaye deben hacerse frente a ti, con la báscula visible. Si te piden dejar la pieza y volver, o si la evaluación ocurre en una trastienda, no hay razón técnica que lo justifique.

3. ¿Cómo se desglosa la oferta?

Pide ver la cuenta: gramos, pureza, valor del metal y el descuento aplicado. Una cifra única sin desglose no te permite comparar con nadie más.

4. ¿Qué pasa con las piedras y las partes que no son oro?

Broches de acero, resortes, piedras y resinas no son oro y no deberían pagarse como tal —pero tampoco deberían regalarse. Pregunta si te devuelven las piedras cuando el diseño lo permite.

5. ¿Me dan comprobante de la operación?

Un establecimiento formal emite comprobante con el detalle de lo vendido y sus datos fiscales. Es tu respaldo y, en la práctica, el filtro más simple entre un negocio establecido y uno que no lo es.

Antes de salir de casa

  • Pesa y fotografía tus piezas.
  • Anota los sellos de pureza que encuentres.
  • Revisa la cotización del día.
  • Pide precio en dos o tres lugares antes de decidir.
  • No aceptes presión de tiempo: una oferta legítima sigue en pie mientras la cotización no cambie.