La plata sterling es una aleación de 92.5% de plata pura y 7.5% de otros metales, casi siempre cobre. De ahí el sello «.925» o «STER» que verás en piezas legítimas. El problema es que varios materiales mucho más baratos comparten su aspecto.
Con qué se confunde
- Alpaca (o plata alemana): cobre, níquel y zinc. No contiene plata, pese al nombre comercial.
- Acero inoxidable: más duro, más frío al tacto y magnético en la mayoría de sus grados.
- Plata chapada: una capa micrométrica sobre latón; se desgasta en aristas y puntos de roce.
- Plata .800 o .900: sí es plata, pero de menor ley que la sterling.
Cuatro pruebas que puedes hacer en casa
1. El imán
La plata no es magnética. Si un imán de refrigerador se adhiere con fuerza, hay hierro o acero de por medio. Ojo: la alpaca tampoco es magnética, así que esta prueba descarta, no confirma.
2. El paño blanco
Frota la pieza con un trapo blanco limpio. La plata auténtica se oxida al contacto con el aire y deja una marca negruzca en la tela. Si el paño sale impecable, probablemente estés ante otro material o ante un chapado nuevo.
3. El hielo
La plata es el metal con mayor conductividad térmica. Un cubo de hielo colocado sobre una pieza sólida de plata se derrite notablemente más rápido que sobre acero o alpaca.
4. Sonido y peso
Una moneda o pieza sólida de plata produce un tintineo agudo y prolongado al golpearla suavemente. El sonido apagado sugiere una aleación distinta o una pieza hueca.
Cuándo necesitas un ensaye
Las pruebas caseras orientan, pero no sustituyen un análisis. Antes de vender un lote o una pieza de valor, la prueba con ácido o la lectura XRF te da la ley real en minutos. En Metazteca la hacemos en mostrador, sin compromiso de venta.

