Retícula de puntos dorados sobre fondo oscuro, como una inspección punto por punto

Qué revisa un perito al evaluar tu joya

Un avalúo bien hecho es un procedimiento repetible: dos peritos distintos, con las mismas herramientas, deberían llegar a cifras muy parecidas. Esta es la secuencia que se sigue en mostrador.

1. Inspección visual y de sellos

Lo primero es buscar marcas de pureza, punzones de fabricante y país de origen, casi siempre en el broche, en el interior del aro o en el reverso del dije. También se revisa el estado general: soldaduras, reparaciones previas y desgaste.

2. Prueba magnética

Ni el oro ni la plata son magnéticos. Un imán que se adhiere delata un núcleo de acero o de otro material ferroso bajo un baño. Es una prueba rápida que descarta lo más evidente.

3. Prueba de pureza

  • Piedra de toque y ácidos: se raya la pieza sobre una piedra y se aplican ácidos de distinta concentración; la reacción indica la ley.
  • Fluorescencia de rayos X (XRF): lectura no destructiva que devuelve la composición porcentual de la aleación en segundos.
  • Ensaye por copelación: el método de referencia, destructivo, reservado para lotes grandes o material de refinación.

4. Pesaje en báscula calibrada

El peso se toma en gramos, con la pieza limpia y separando cualquier componente que no sea del mismo metal. Si la joya lleva piedras, se descuenta su peso estimado o se retiran cuando el diseño lo permite.

5. Valor de las piedras, aparte

Diamantes y piedras de color se valúan con criterios propios —talla, color, claridad, quilates— y en un documento distinto al del metal. Muchas piezas comerciales llevan piedras sin valor de reventa significativo, y conviene que te lo digan con claridad.

6. Valor de diseño o de firma

Una pieza de casa reconocida, con estuche y certificado, puede valer bastante más como joya que como metal. Si sospechas que ese es tu caso, dilo antes de que la pieza entre a fundición: es una decisión que no tiene vuelta atrás.

Qué debes recibir al final

  • El peso exacto que marcó la báscula.
  • La pureza detectada y con qué método se determinó.
  • La cotización del día que se usó como referencia.
  • Una oferta desglosada, no una cifra global sin explicación.